martes, 10 de noviembre de 2015

Texto 2

Hoy tiene 93 años y fue el terror del Limarí desde fines de Primera Guerra Mundial
"Chupacabras" violó tres generaciones de su familia: Lo denunció una bisnieta


Un equipo multidisciplinario de policías, geriatras y expertos en trastornos benignos a la próstata está investigando a un macho cabrío ovallino de 93 años que habría abusado sexualmente de tres generaciones de mujeres de su familia. El viejujo, A.C.R., un laico que desde comienzos del siglo pasado mantuvo una cruzada permanente contra la virginidad, fuera y dentro de su tribu, está bajo la lupa de la fiscalía local, luego de que una de sus bisnietas lo acusó de intento de violación.
La leyenda de este perico, que enfrenta las furias de la justicia por desafueros sexuales más dignos de la juventud que de la plenitud otoñal, trascendió luego que una lola de 18 años huyó desde la casa donde vivía con el activo carcamal, en la caleta Talcaruca, y denunció acoso e intento de violación.
El veterano se le fue encima bailando el axé del Parkinson y se puso especialmente los dientes para morderle las orejitas, tras darse una friega con mentolatum para estar más relajado. Con esto quería dar por terminada su misión en la tierra, y morirse tranquilo y satisfecho, con la medalla "Misión Cumplida".
Según los antecedentes que se manejan, desde 1920 que A.C.R. venía arreando con las papas y el caldo de las mozas de su familia, aparentemente por un pacto que hizo con el Mandinga para que lo conservara siempre listo y por el consumo diario de obleas chinas y platos con baranda de mariscales y cocimientos.
La Cuarta investigó en la IV Región, incluso en los archivos coloniales, y descubrió que la fiscalía ha tomado muy en serio el tema, puesto que hay constancia de que este tata viene abusando de toda su parentela desde tiempos inmemoriales.
El anciano abusador engendró seis hijas con su legítima esposa; pero después tuvo otra docena de críos con ellas, producto de sus relaciones incestuosas.
Debido a su depravada vida sexual, llegó a ser padre y abuelo de las criaturas y cuñado de las mujeres entre sí, además de tío de los niños que iban surgiendo de los vientres de su descendencia.
El asunto se complicó aún más cuando comenzó a abusar de sus nietas, hasta el punto que, según trascendió, el fiscal adjunto de Ovalle, Patricio Macaya, ha empapelado su oficina con cartulinas tratando de reconstruir el árbol genealógico del viejo degenerado, que es más enredado que una zarzamora.
La cosa es tan compleja que el "Vampiro de El Totoral", como ya ha sido bautizado el califa, no sólo es padre y bisabuelo de sus últimos hijos, sino que también tío abuelo de sus nietos, yerno de su legítima mujer, compadre del Presidente de la República, porque ya es taita de ocho varones, y postula a uno de los Records Guinness en la categoría de pinga loca, "Chupacabras" del Limarí, depravado senescente y dinosaurio fornicador.

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