martes, 10 de noviembre de 2015

Texto 3 - La Cuarta: 13 de Noviembre de 2002

Llegó retorciéndose de dolor a la Posta Central
Asopado se masturbó con rodamiento y vio estrellitas


En marzo del 98 se realizó una de las intervenciones quirúrgicas más asombrosas, en la que el paciente logró librarse del calvario de tener un rodamiento atascado a medio camino de su muñeco juguetón. El hombrón, más aventurero que Quintín, onanista al cubo, no tuvo mejor ocurrencia que ofrecerle a su sin duda acumulado paquete, un anillo de rodamientos metálico, como túnel de la fantasía, para dar inicio a una soñada masturbación.
Relata "La Cuarta", el 6 de marzo, que un inesperado obstáculo terminó con su regocijo. La argolla con las bolas de acero que subía y bajaba a voluntad del soñador se negó a seguir participando en este juego erótico increíble y se detuvo medio a medio en la estirada herramienta, dura y porfiada.

Dolor insoportable

Un dolor insoportable siguió a ese placer tan efímero, el que fue acrecentándose a medida que el pobre afectado buscaba una solución al problema. La argolla con sus rodamientos iba encarnando en el apéndice nada de chacotero. Agotadas todas las instancias para deshacerse del molesto elemento, el hombre, que vive en San Bernardo, se envolvió en una manta y llamó a un amigo contándole que estaba grave y que lo llevara a la Posta Central de Santiago.
En la puerta no pudo contarle a la enfermera lo que había pasado. "Tengo un problema personal entre las piernas", dijo mirando a lado y lado para asegurarse que nadie lo escuchaba.
"Ah, venéreas. Tiene que ir a Mapocho a sacar número mañana", respondió la enfermera.
El hombre se retorcía de dolor y ya al borde de la locura abrió la manta, y el auxiliar, al bajar la vista, se agarró la cabeza a dos manos mientras gritaba que en 30 años en la posta nunca había visto algo parecido.
A los pocos minutos se congregaron en Urgencia, en carácter de emergencia, dos compañías del Cuerpo de Bomberos, la 6ª y la 7ª, un equipo médico de la misma Posta Central, un dentista, arsenaleras, y media docena de auxiliares del mismo recinto asistencial trabajaron por más de tres horas.
Había que cortar algo. Se optó inteligentemente por el anillo del rodamiento y se repartieron las pegas.

Sacó chispas

Bomberos debió utilizar una galleta para partir el acero. Las chispas que provocaba el roce de los metales obligó a que el dentista aplicara suero helado. Los médicos debían hacer bajar la presión de la sangre del miembro y las 20 personas restantes miraban con la boca abierta la operación.
El paciente fue dado de alta y lo hicieron jurar que no verá más a los Supersónicos, a la Robotina, Robocop, ni siquiera a los Power Rangers, para que no le dé una recaída.

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